¿Quién cabe en el mundo?

Un artículo del profesor Carlos Fernández Liria

Si nuestros sistemas políticos fueran lo que dicen ser, en todos los parlamentos se estaría discutiendo ahora una gráfica elaborada por Mathis Wackernagel, investigador del Global Footprint Network (California). Pero no parece que el asunto haya llamado demasiado la atención. Y sin embargo, la gráfica resulta demoledora para las más firmes certezas de nuestra clase política y, por supuesto, para los criterios más evidentes de los votantes. Sobre todo, en un mundo político en el que izquierda y derecha se llenan la boca con los objetivos del “desarrollo sostenible”.

La cosa es bien sencilla. El eje vertical representa el Índice de Desarrollo Humano (IDH), elaborado por Naciones Unidas para medir las condiciones de vida de los ciudadanos tomando como indicadores la esperanza de vida al nacer, el nivel educativo y el PIB per cápita. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) considera el IDH “alto” cuando es igual o superior a 0’8, estableciendo que, en caso contrario, los países no están “suficientemente desarrollados”. En el eje horizontal se mide la cantidad de planetas Tierra que sería preciso utilizar en el caso de que se generalizara a todo el mundo el nivel de consumo de un país dado. Wackernagel y su equipo hicieron los cálculos para 93 países entre 1975 y 2003. Los resultados son estremecedores y sorprendentes. Si, por ejemplo, se llegara a generalizar el estilo de vida de Burundi, nos sobraría aún más de la mitad del planeta. Pero Burundi está muy por debajo del nivel satisfactorio de desarrollo (0’3 de IDH). En cambio, Reino Unido, por ejemplo, tiene un excelente IDH. El problema es que, para conseguirlo, necesita consumir tantos recursos que, si su estilo de vida se generalizase, nos harían falta tres planetas Tierra. EEUU tiene también buena nota en desarrollo humano; pero su “huella ecológica” es tal que harían falta más de cinco planetas para generalizar su estilo de vida.

sustentable


Repasando el resto de los 93 países, se comprende que hay motivos para que el trabajo de Wackernagel se titule El mundo suspende en desarrollo sostenible. Como no hay más que un planeta Tierra, es obvio que sólo los países que se sitúen en el área coloreada de la gráfica (por encima de un 0’8 en IDH, sin sobrepasar el número 1 de planetas disponibles) tienen un desarrollo sostenible. Sólo los países comprendidos en esa área serían un modelo político a imitar, al menos para aquellos políticos que quieran conservar el mundo a medio plazo o que no estén dispuestos a defender su derecho (¿quizás racial, divino o histórico?) a vivir indefinidamente muy por encima del resto del mundo.


Ahora bien, ocurre que el área en cuestión está prácticamente vacía. Hay un solo país en el mundo que –por ahora al menos– tiene un desarrollo aceptable y sostenible a la vez: Cuba.

La cosa, por supuesto, da mucho que pensar. Para empezar porque es fácil advertir que la mayor parte de los balseros cubanos huyeron y huyen del país buscando ese otro nivel de consumo que no puede ser generalizado sin destruir el planeta, es decir, reivindicando su derecho a ser tan globalmente irresponsables, criminales y suicidas como lo somos los consumidores estadounidenses o europeos. Tendríamos muy poca vergüenza, desde luego, si condenásemos la pretensión de los demás de imitar el modo como devoramos impunemente el planeta.

Pero se reconocerá que la imagen mediática del asunto cambia de forma radical: de lo que realmente huyen es del consumo responsable en busca del Paraíso del consumo suicida y, por intereses estratégicos de acoso a Cuba, se les recibe como héroes de la Libertad en vez de cerrarles las puertas como se hace con quienes huyen de la miseria, por ejemplo, de Burundi (a quienes se trata como una plaga de la que hay que protegerse).



A nivel general, la cosa es mucho más interesante. Es muy significativo que el único país sostenible del mundo sea un país socialista. Suele ser un lugar común entre los economistas que el socialismo resultó ruinoso e ineficaz desde un punto de vista económico. Sorprende que, en un mundo como éste, la falta de competitividad pueda aún considerarse una acusación de peso. En términos de desarrollo sostenible, la economía socialista cubana parece ser máximamente competitiva. En términos de desarrollo suicida, no cabe duda, el capitalismo lo es mucho más.



El mayor reproche que se puede hacer al sistema capitalista es, precisamente, que es incapaz de detenerse e incapaz incluso de ralentizar la marcha. El capitalismo es un sistema preso de su propio impulso. El economista J. K. Galbraith decía que “entre los muchos modelos de lo que debería ser una buena sociedad, nadie ha propuesto jamás la rueda de la ardilla”. Sin embargo, nos encontramos con que, aunque nadie lo haya propuesto, este absurdo parece haberse impuesto de hecho: en el capitalismo cada uno trata de imponerse a la competencia aumentando su productividad para no perder mercado pero, al encontrarse todos en la misma carrera, no llega nunca el momento en que pueda detenerse este aumento ininterrumpidamente creciente del ritmo y la consiguiente dilapidación de recursos.



Ante esta dinámica absurda, debemos exigir el derecho a pararnos. No podemos permitir que nuestros ministros de Economía nos sigan convenciendo de que “crecer” por debajo del 2 ó 3% es catastrófico, y no podemos permitir que nuestros políticos sigan proponiendo como solución a los países pobres que imiten a los ricos. Es materialmente imposible. El planeta no da para tanto. Cuando proponen ese modelo saben que, en realidad, están defendiendo algo muy distinto: que nos encerremos en fortalezas, protegidos por vallas cada vez más altas, donde poder literalmente devorar el planeta sin que nadie nos moleste ni nos imite. Es nuestra solución final, un nuevo Auschwitz invertido en el que en lugar de encerrar a las víctimas, nos encerramos nosotros a salvo del arma de destrucción masiva más potente de la historia: el sistema económico internacional.

*Carlos Fernández Liria es profesor titular de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid
Articulo via Insurgente .org 

What is the Story of Stuff?

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What is the Story of Stuff? www.Storyofstuff.com (free.movie)

From its extraction through sale, use and disposal, all the stuff in our lives affects communities at home and abroad, yet most of this is hidden from view. The Story of Stuff is a 20-minute, fast-paced, fact-filled look at the underside of our production and consumption patterns. The Story of Stuff exposes the connections between a huge number of environmental and social issues, and calls us together to create a more sustainable and just world. It’ll teach you something, it’ll make you laugh, and it just may change the way you look at all the stuff in your life forever.

Lean! Leer no engorda! Leer es deporte!

Texto en pro de “LEER como el recurso renovable de los seres humanos”.

Un acierto importante de la autora es que insiste en dos principios fundamentales: ¿a quién se dirige el documento? y ¿qué se busca lograr con él? Organizado en dos partes, el libro aborda, en la primera, aspectos de redacción y estilo, en tanto que la segunda se centra en la edición, tanto en publicaciones impresas como electrónicas. Aunque la obra de Billingham proporciona buenos y suficientes elementos para quien se inicia en la edición y corrección de textos, adolece de confusión de conceptos y repetición de ciertas creencias que a fuerza de reiterarse se han vuelto máximas a seguir. Uno de ellos es la consigna de emplear oraciones cortas, las cuales, si bien son más fáciles de entender que las oraciones compuestas y “largas”, también pueden ocasionar monotonía y desinterés en el lector, como se ha demostrado en estudios de legibilidad lingüística. Algo similar ocurre con la idea de que “los documentos largos y sin títulos son difíciles de leer y comprender”, aserto que, presentado con tal contundencia, soslaya el hecho de que la presencia o ausencia de intertítulos responde a la organización estructural del texto y a las posibilidades de articulación lógica que brinda el tema, a partir de las cuales se elige un determinado desarrollo expositivo.

las frases largas formadas por oraciones compuestas “son útiles para presentar ideas o elementos que están estrechamente relacionados” o “para ganar precisión”. Aun cuando él prefiere, como principio general, la oración corta, matiza y contextualiza el asunto al incluir la opinión al respecto de diversos estudiosos del tema.

Mi narración preferida del libro es “El salto”, en el que asistimos al desenlace de Alvis Vitolins, un brillante ajedrecista letón que terminó sus días arrojándose desde un puente sobre el río Gauja. A la postre, el lector cae en la cuenta de que estas semblanzas bosquejan un mural más amplio: el esplendor y la tragedia del ajedrez soviético.

Contrasta con el referido criterio arcaico el enfoque —muy al día— de la tipología textual, donde se proporciona al lector buenas explicaciones y modelos de las cuatro prosas textuales básicas, a saber, narración, descripción, exposición y argumentación, complementadas con las de diálogo y epístola. Tales capítulos van precedidos por otros dedicados a la ortografía, la corrección idiomática y la redacción. También incluye lo relativo a textos profesionales, administrativos, académicos y de opinión.

http://hojaporhoja.com.mx/articulo.php?identificador=6583&numero=127

http://hojaporhoja.com.mx/articulo.php?identificador=6580&numero=127

Encuesta Abierta de Candidatos en USA

En el sitio http://glassbooth.org/, se pude realizar una encuesta para sugerir a los posibles votantes (norteamericanos) por el voto en favor de algun candidato. Es una encuesta rapida, pero interesnate, el sito hasta ahora es publico y puedes accesarde todo el mundo.

   VS

Mis Resultados Fueron:

Mike Gravel shares a 83% similarity with your beliefs

Bill Richardson shares a 76% similarity with your beliefs

Hillary Clinton shares a 64% similarity with your beliefs

Dennis Kucinich shares a 73% similarity with your beliefs

John McCain shares a 49% similarity with your beliefs

John Edwards shares a 68% similarity with your beliefs